Segunda reunión del Club de Lectura Feminista de Librería Luces, dedicada a 'El miedo' de María Hesse, publicado por la editorial Lumen.

Escrito por Lorena Cabrera

Leer El Miedo de María Hesse es adentrarse en un mundo personal e íntimo para explorar una de las emociones más atávicas y universales. Nos sumergimos en su universo subjetivo, onírico, casi surreal, donde raíces y enredaderas, cardos y flores brotan de cada página, como símbolos de aquello que nos enraíza, nos envuelve y, a veces, nos asfixia. Nos sorprende la inesperada belleza de las ilustraciones, en contraste con lo terrible de las emociones que comunican.

El personaje de la historia atraviesa un bosque en el que cada detalle oculta un secreto. Allí aparecen sus miedos, con los que nos sentimos plenamente identificadas, representados en imágenes tan vívidas que, en ocasiones, hemos tenido que cerrar el libro y tomar distancia. ¡Tan poderosas y profundas son las impresiones que despiertan en nosotras! Los poemas que acompañan el texto son conmovedores, pero es la ilustración la que comunica lo inefable. A veces, las palabras sobran cuando las imágenes logran expresar lo que se escapa a cualquier definición.

Nos fascinan los planos secuencia que Hesse utiliza, aportando una tensión visual que recuerda a una película de suspense. Los colores juegan también un papel crucial: el azul, el gris y el negro evocan el frío de la soledad, el encierro, mientras que el rojo y el rosa representan esos momentos de consuelo y bienestar en los que podemos respirar.

A través del proceso creativo y de un diálogo consigo misma, María Hesse encuentra una forma de reconciliación con el miedo. El personaje emprende un viaje hacia la heroína que ahora vemos tatuada, marcada por cicatrices e inseguridades, que ha transformado en adornos florales sobre su piel. El Miedo no es solo una historia; es una metamorfosis: una oda al poder de conocernos y aceptar nuestra fragilidad.


¿Es este final un verdadero final? ¿O solo una pausa en el camino, un claro en el bosque donde reponemos fuerzas? Las guardas del libro nos muestran a María danzando con sus miedos, quizás una metáfora de la relación que debemos aprender a construir con ellos. Porque, al final, no se trata de eliminarlos, sino de enfrentarlos y darles un espacio controlado. Así, evitamos que crezcan y nos rodeen como enredaderas invasivas, y aprendemos a convivir con ellos, reconociendo su lugar en nuestro propio jardín interno.

Estos miedos germinan como semillas, y el sistema sabe nutrirlos para mantenernos en una búsqueda constante de aprobación. Nos toca identificar esos brotes antes de que crezcan hasta convertirse en hiedras que nos dominen.

En el relato, hay un momento revelador en el que la protagonista, de niña, es llamada «Loca». Aunque no comprende el significado exacto, percibe la dureza de la palabra como un rechazo, una exclusión. Nos damos cuenta de que el miedo se nos impone desde pequeñas, moldeándonos antes de que podamos cuestionarlo.

Las ilustraciones consiguen que el miedo se convierta en algo físico, tangible: es un peso, una carga sobre el cuerpo, heridas que se abren en la piel. Algunos miedos son transversales, pero otros tocan lo más profundo de nuestra identidad femenina. Ahí está el miedo a las relaciones tóxicas, una herencia difícil de abandonar: esa visión de la mujer como pertenencia, sometida y limitada.

También el temor a la vejez, un sesgo machista aún vigente; mientras que los hombres ganan en atractivo con los años, las mujeres nos sentimos desvalorizadas, sujetas a un estándar que exige juventud sin rastro del tiempo ni de sus remedios. Y está, además, el miedo a la maternidad, tanto a ser madre como a no llegar a serlo, y la presión de un rol idealizado de madre en el que la vulnerabilidad no tiene lugar.

Un comentario sobre «Club de Lectura Feminista · ‘El miedo’, de María Hesse»
  1. Saludos.
    Y cuan hermosas son esas imágenes de tías gozando a base de bien sin el menor atisbo de pudor, vestidas, semi vestidas – o semi desnudas- o desnudas, gimiendo descontroladas, o como en éxtasis, y luego el placer que también es el sueño, por ejemplo, o el relato, o, sin más, sentirse dichosas y callárselo. En fin, cosas así.
    Norastorgarlensiu.
    Que viene de Nora Astorga y Arlen Siu; pero, por las mismas podían haber sido Blue Angel y Tiffany Thompson.

    Vale.

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