No me mires, no me mires, déjalo ya.
11 Mar 2025 / RODRIGO LARRUBIA SALADO / Las miradas de Medusa
Decía Joseph Campbell en su entrevista con Bill Moyers, recogida en El poder del mito que “los mitos son metáforas de la potencialidad espiritual del ser humano, y los mismos poderes que animan nuestra vida animan la vida del mundo”. Sin embargo, ni nosotros ni el mundo somos los mismos que en la época en que se fraguaron muchos de estos mitos que nos siguen acompañando. Entonces, ¿no es necesario reinterpretarlos? ¿Hasta qué punto es legítimo hacerlo? Posiblemente Natalie Haynes (Birmingham, 1974) partiera de esta premisa cuando decidiera dedicar su carrera a acercar las historias de la Antigüedad al público contemporáneo. Y no solo lo hace a través de novelas como su aclamada Las mil naves o su próxima obra, No Friend to This House, sino también como locutora en la BBC, en su página web y en su pódcast. En esta labor divulgativa acerca de la mitología clásica y haciendo gala de un estilo en el que combina rigor académico con un enfoque narrativo ágil y accesible, Haynes reescribe los relatos épicos desde nuevas perspectivas, a menudo centrándose en personajes femeninos que la historia ha silenciado.
Si en la ya mencionada Las mil naves, la escritora brummie nos relató los pasajes de La Ilíada desde la perspectiva de sus mujeres, en Las miradas de Medusa ha decidido mantener la fórmula. Estamos ante una novela de capítulos cortos, titulados con el nombre de la personaje que actuará de narradora de la escena. Algunas son actrices de su propia historia; otras, como si del corifeo de una representación teatral se tratase, evocan cambios de escenas, viajes maravillosos por el océano o incursiones por peligrosas grutas. Pueden ser también olivos y serpientes. Todas tienen algo que decir. Hay mucho que contar sobre lo que nunca se dijo. Esta estructura de voces breves y múltiples puede abrumar al principio, especialmente a quien no esté familiarizado con los mitos, aunque no más que los propios Clásicos. Y es que Haynes ha elaborado una novela que, en su lectura, recuerda a la sensación de ir hilando historias y personajes con cada entrada consultada en un diccionario mitológico como el de Pierre Grimal.
Otra característica de la pluma de la de Birmingham, comentábamos, es su sencillez y accesibilidad. Y, aunque los perfiles de sus personajes son prototípicamente arquetípicos y adolecen de diálogos planos, hemos de recordar que, en los pasajes en los que se inspira la novela (los relativos a Perseo y Medusa: La Teogonía de Hesíodo, La biblioteca mitológica de Apolodoro y La metamorfosis de Ovidio) son también sucintos. El logro de Las miradas de medusa está en que Haynes no ha alterado en nada los sucesos relatados en las obras canónicas. Lo que sí ha hecho ha sido seleccionar los aspectos a su interés de cada uno de los clásicos para otorgarle coherencia (pues los autores se desdicen entre sí en algunos argumentos) y aprovechar las elipsis dada la brevedad de los textos para dotar a sus personajes (ahora sí) de aspectos psicológicos y emocionales que no existían en los tratados griegos y romanos ya que se trata de elementos de la literatura moderna.
Y es que, si meditamos, cualquier fiscal en la actualidad se apresuraría a dictaminar que Medusa es inocente de los cargos que la señalan como monstruo fatídico: víctima de violación por un dios iracundo y megalómano, maldecida por una diosa recién nacida que, caprichosa, pugna por encontrar su sitio en una liga de divinidades a cuál más competitiva y psicópata, decapitada por un muchacho semidivino pero imberbe que precisa de todo un arsenal de objetos mágicos y de dos escoltas olímpicos para llevar a cabo su hazaña y, para colmo, sus restos fúnebres serán exhibidos como trofeo (y arma) por toda la Hélade, siendo obligada a matar a miles para terminar siendo su cabeza un camafeo en la rebequita de borrego dorado de la misma diosa que la maldijo. Señoría, la defensa descansa.
Con el párrafo anterior solo busco acercar al lector de la reseña al humor con que Natalie Haynes actualiza el mito de Medusa. Ya no estamos en la época de Perseo con la cabeza de Medusa, la magna obra de Benvenuto Cellini que habita la Piazza della Signoria de Florencia, ni siquiera en la de Caravaggio. No, ahora estamos en la época de Medusa con la cabeza de Perseo, la escultura de Luciano Garbati. Vivimos en un tiempo en el que debemos cuestionarnos mucho de lo que (mal) sabemos. Y, dado que los mitos siguen evocando con asombrosa vigencia nuestra ‘potencialidad espiritual’, como (bien) decía Campbell, qué mejor que servirnos de ellos para seguir reflexionando sobre nuestra humanidad, de la mano de una autora que, con rigor, mantiene un constante diálogo con los clásicos que cuestiona. Así que celebremos el nuevo aspecto de Medusa y demos gracias a los dioses. Aunque ya no sepamos a cuál.
Autora: Natalie Haynes. Título: Las miradas de Medusa. Editorial: Salamandra. Traductora: Aurora Echevarría Pérez.





¡Amén!
Una preciosidad de libro y una maravilla de análisis, Rodri. Leer siempre enriquece, pero tus reseñas sintetizan, engloban, clarifican… Llegará el día en que la reseña supere a la obra. Apostamos?
Que reseña más sublime y personal!
He disfrutado mucho leyéndola y poco puedo añadir, salvo: gracias Rodri por compartirla .
Yo, porfana en el tema, leyendo esta obra me he acercado un poco más a los mitos.
Aunque al principio he tenido que mirar continuamente quién es quien, porque me hacía un poco de lío, a medida que avanzaba la lectura iba dominando la historia y los personajes.
Me ha parecido una novela entretenida y amena de leer y me ha permitido conocer un poco más todo el peculiar mundo de dioses, semidioses,…
Recomiendo su lectura.
Gracias Rodri, tu reseña me gusta, dices todo en pocas palabras. Medusa me gustó mucho, en ese libro, en cambio a Atenea…es como ese refran, «mientras unos crean la fama otros cardan la lana» .
No llegué a tiempo de leer el libro, pero tu reseña me ha dejado con ganas de leerlo.